Bajo ataque de grupos
ambientalistas por el uso de botellas de plástico, Coca-Cola Co. ha lanzado un
nuevo material para envases hecho parcialmente a partir de plantas. El nuevo
envase tiene "el mismo peso, la misma textura, la misma química y funciona
exactamente igual" que una botella de plástico, dijo una vocera de la
empresa.
Coca-Cola no es el único
fabricante de bebidas que trata de reducir su huella de carbono, pero es el más
grande. Muhtar Kent, su presidente ejecutivo, dice que el nuevo envase, que
utiliza material derivado de la caña de azúcar, es "la primera generación
de la botella del futuro".
Coca-Cola presentó su nueva
botella en la cumbre sobre el medio ambiente que se realizó el mes pasado en
Copenhague y repetirá el ejercicio durante los Juegos Olímpicos de Invierno de
Vancouver, que serán inau guradas el próximo mes. La empresa dice que "los
estudios preliminares" muestran que el nuevo envase deja una menor huella
de carbono que la botella plástica.
Las botellas de plástico
tradicionales son fabricadas con tereftalato de polietileno, un material más
conocido como PET, que es un derivado del petróleo, un recurso no renovable. En
2006, la producción de botellas de plástico tan sólo en Estados Unidos exigió
el equivalente a más de 17 millones de barriles de petróleo, según los cálculos
del Instituto del Pacífico, un centro de estudios de California.
La nueva botella de
Coca-Cola consistiría en un 70% de materiales derivados del petróleo y en un
30% de materiales provenientes de la caña de azúcar. La caña molida produce
jugo, el que luego es fermentado y destilado para producir etanol. Ese etanol
pasa posteriormente por una serie de procesos químicos, como la oxidación, y se
transforma en mono etilenglicol, un componente habitualmente derivado del
petróleo, que luego se mezcla con ácido tereftálico para crear el plástico PET.
Coca-Cola comenzó a vender
su gaseosa más conocida en las nuevas botellas en Dinamarca, junto con la
Coca-Cola Light y la Coca-Cola Zero, justo para la cumbre de cambio climático
de la ONU en Copenhague, en diciembre. Las nuevas botellas con agua Dasani
fueron presentadas hace poco en el noroeste de EE.UU. y en el oeste de Canadá,
cuando faltan sólo unas semanas para los Juegos Olímpicos de invierno que se
celebrarán en Vancouver. La empresa apunta a vender dos millones de bebidas en
las nuevas botellas en todo el mundo para fines de 2010.
Coca-Cola encargó y
financió un análisis de la Universidad Imperial de Londres que comparaba el
"ciclo de vida" de la nueva botella con una de plástico común para
determinar si hay alguna diferencia en el impacto sobre el medio ambiente,
afirmó Scott Vitters, director de envases sostenibles de la empresa. La
producción de la llamada "PlantBottle" deja una huella de carbono
entre 12% y 19% más pequeña que la producción de una botella de plástico común,
determinó el estudio. La empresa espera la verificación de este resultado por
parte de un tercero.
No muy convencidos
Grupos medioambientales
llaman a la nueva botella una leve mejora frente a las botellas PET comunes,
pero sostienen que por sí sola no solucionará un gran problema: la mayoría de
los consumidores no recicla las botellas plásticas. Un mero 27% de los envases
PET fueron reciclados en EE.UU. en 2008, según la Asociación Nacional para
Recursos de Contenedores PET. "Sin dudas es positivo, pero no, esto no me
hace saltar de la alegría", afirma Susan Collins, directora ejecutiva del
Instituto de Reciclaje de Contenedores.
Algunos competidores
cuestionan el cálculo que Coca-Cola hace de la huella de carbono de la nueva
botella. "Es un primer paso admirable que toma Coca-Cola", dijo
Andrius Dapkus, director de innovaciones y renovaciones de Nestlé Waters North
America Inc., una unidad de Nestlé SA que comercializa marcas de agua mineral
en EE.UU. "Pero como está hoy la situación, aún no sabemos si la huella de
carbono del nuevo envase es mejor, peor o lo mismo que una botella derivada del
petróleo".
En lugar de cambiar los
ingredientes, Nestlé continúa reduciendo la cantidad de plástico que usa en sus
botellas, una estrategia conocida como "aligeramiento", que Coca-Cola
y PepsiCo también usan. En unos meses, Nestlé planea presentar una nueva
botella con forma ecológica que usa 25% menos de plástico que su versión más
reciente.